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La carrera que te marca un antes y un después como aficionado al turf...


Todos los que nos consideramos aficionados al turf tenemos una carrera de caballos en la memoria o en el pensamiento que marca un antes y un después como amantes de este deporte. Por motivos variados. Bien porque gana tu caballo favorito, bien porque es la primera carrera que recuerdas, bien porque tienes algún lazo con los participantes en la cita, bien porque… En definitiva, la argumentación puede ser de todo tipo y seguro que cada uno de nosotros tenemos nuestro particular ejemplo.

Estos son momentos especiales para nosotros y que sirven además como una de esas respuestas que podemos tener para cuándo nos preguntan, ¿Por qué te gustan las carreras de caballos? En ese punto, piensas en esos segundos llenos de sentimiento y que revivirlos te hacen sentir a la par de nostálgico también feliz con una sonrisa de oreja a oreja. Por ello, me gustaría hablar sobre la carrera que en mi particular caso marcó un antes y un después como aficionado a las carreras de caballos.

En mi caso he tenido la suerte de disfrutar desde que era un bebé lo que es este deporte. En distintas vertientes y en distintos momentos, pero con el Hipódromo de San Sebastián siempre presente. Empezando en la grada de General con mis pañales hasta ir cambiando de posición para ver las carreras en "mi hipódromo" por motivos ajenos. Y dentro de esa oportunidad de vivir el turf desde pequeño recuerdo con especial cariño varias instantáneas.

Recuerdo con ternura las jornadas especiales cuando corrían los caballos de la General Turf o todos esos 15 de agosto que guardan un nerviosismo inexplicable por disputarse la Copa de Oro durante algo más de 2 minutos. Y como no, una edición de la cita dorada me marcó de lleno. Hablamos de la prueba del año 2003 con LABIRINTO como vencedor con Frederic Spanu en la silla. Puede que este ni fuese el caballo favorito de mi vida ni tampoco mi ganador favorito del gran premio del 15 de agosto, sin embargo, por edad de un servidor sí estableció un punto de inflexión para mí.

Al final, un niño con 6 años ya sabe lo que le gusta o no le gusta en la vida. Para entonces contamos con una conciencia e independencia suficiente para decidir sobre tus gustos. Yo para ese día ya contaba con “seis años” de experiencia con las carreras de caballos. Por ello, ese 15 de agosto te pones en un modo insoportable de niño pequeño dando el día a tus padres, familiares y amigos desde hace unos días antes con querer ver la Copa de Oro. En consecuencia se disputaba esta edición del año 2003.


El ritual estaba en marcha. Compras el A Galopar días antes. Preguntas a tus padres quién va a correr la Copa de Oro. Y esperas la particular previa con una infografía especial de la carrera en El Diario Vasco. Todo preparado. Y no solo eso, sino que guardas todos esos papeles con un cuidado diferente y único. De hecho, casi 19 años después sigo poseyendo esa previa del periódico y esa revista en casa dentro de una carpeta. Son cosas que evidentemente reafirman que esa edición y esa carrera en particular, marcaron un antes y un después para mí en lo relacionado con las carreras de caballos. Poder revivir las imágenes de esos 2.400 metros me producen alegría y recuerdos positivos a partes iguales.

En lo referente a la Copa de Oro del año 2003 en un principio eran 18 participantes. En cambio, DOLENTE de Cuatro Patas fue retirado momentos antes. Tomaron la punta en el primer paso por meta RUENTE de Bering, MEJHAR de The Vixens y KEY LARGO de Jayjo. JO AND RIVER de Cesar Alonso a su vez fue parado nada más salir de cajones. En la recta del frente es el caballo de los Creighton quién lidera hasta desembocar en la curva de Bugati. Es entonces cuando el de Bering da un paso adelante y llegan a la recta final formando un gran grupo de caballos abriéndose en abanico.

Por el interior el experimentado ILLUMBE de Aretatxo ataca a la par de que por el exterior LABIRINTO de Jean Pierre Mio empieza a marcar distancias con ON REFLECTION de Oca y MONTE BIANCO de Miguel Penas tras el caballo proveniente de Francia. El favorito entrenado por Collet y montado por Spanu se marcha a ganar con facilidad para marcar tres cuerpos de ventaja sobre MONTE BIANCO segundo con Philippe Sogorb y ON REFLECTION tercero con David Morisson. Se confirmaban los pronósticos y el trofeo de oro se marchaba al país vecino.

El ganador de esta edición era previamente doble ganador de Listed, así como segundo de Grupo III en Vichy en su anterior presencia en pista. Es más, después de su visita donostiarra LABIRINTO fue ganador de Grupo III en Suecia y segundo de Grupo III en Estados Unidos. En suma, un digno ganador de la Copa de Oro y que elevaba el valor de esta histórica carrera. Hechos que hacen marcar la calidad de una prueba y que te sirvan para marcarte a ti.

Tal y como consta en el partant de aquella ocasión sacada de A Galopar un servidor tenía marcados dos nombres. Por un lado, el posterior ganador LABIRINTO y por otro lado, RUMMENIGUE una compra argentina de Fernando Bermúdez que dio el toque exótico a la cita contratando al jockey chino Steve Kim Ming Chin. Ese fichaje asiático hacía que muchos pusiéramos los ojos en este profesional desconocido para el amplio público. Chin no tuvo fortuna con RUMMENIGUE, pero no obstante pudo ganar en aquel mágico día con ZUAVE minutos antes de la Copa de Oro.

En conclusión esta carrera pudo convertirse en mi caso en un antes y en un después para mi en lo relacionado con las carreras de caballos. Igualmente pruebas así puedan servir como respuesta a cómo vivo hoy en día el mundo del turf. Momentos que pasan a la posteridad, al menos para mí singular trayectoria de aficionado a este deporte. Seguro que todos tenemos una situación semejante y sería igualmente interesante que lo podáis compartirlo con el resto de la gente que comparte una pasión por las carreras de caballos.

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Foto portada: LABIRINTO - Copa de Oro 2003 | Foto: Pablo Gómez - MD

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