Ir al contenido principal

Año agridulce para el turf andaluz y sus aficionados


Si tuviéramos que hacer una clasificación con los distintos lugares españoles que históricamente se han podido relacionar con el turf y que han tenido algún tipo de tradición con nuestro deporte, sin duda alguna, Andalucía debería estar en la parte alta de dicha lista. Asimismo, difícilmente se puede poner en entredicho de que el caballo, como animal, dentro de la cultura andaluza tiene una especial singularidad e importancia. Ya volviendo al mundo de las carreras de caballos, Andalucía es el lugar que en la actualidad más hipódromos o recintos hípicos distintos tiene dónde se compite a este deporte en el territorio español. Por tanto, solo por ese factor, algo de relevancia ya tiene esta Comunidad Autónoma dentro del turf español.

Es cierto igualmente que a pesar de su relevancia geográfica, el año 2020 ha sido probablemente el peor de los últimos años para el turf andaluz. Decimos el peor, ya que a penas hemos podido presenciar competición en Dos Hermanas, así como porque las carreras de Sanlúcar de Barrameda se han suspendido tras muchísimos años haciéndolos de manera ininterrumpida y porque el papel de Pineda ha sido desgraciadamente, una vez más, testimonial. Además, no habría que olvidar nunca ni dejar como simples recuerdos esporádicos del pasado el protagonismo de Mijas dentro de nuestro circuito turfistico. De eso hechos no han pasado tantos años.

El reflejo más triste de todo este panorama es la pérdida de la habitual temporada invernal de Dos Hermanas, además de otras jornadas que tenía estipuladas este lugar durante el año 2020 en otoño. Estas circunstancias se han derivado de cuestiones principalmente económicas, lo que ha traído que las carreras en el recinto nazarí hayan pasado a un segundo o incluso tercer plano. Esta triste decadencia se ha reflejado en que los premios de la pasada temporada invernal no han sido todavía abonadas por la sociedad organizadora a sus justos ganadores y lo que ha traído consigo es que también sus problemas de liquidez no puedan garantizar una nueva temporada, provocando el cierre temporal del hipódromo. Asimismo, a todo ello se le ha sumado hace pocos días, por un lado, el hecho de que se anunciase la entrada del Gran Hipódromo de Andalucía en concurso de acreedores y por otro lado, la falta de materialización del nuevo dueño del recinto, tal y como estaba previsto meses antes en negociaciones con un grupo inversor liderado por Ignacio Rivera. En definitiva, una gestión desastrosa llevada los últimos meses ha provocado este triste desenlace, casi anunciado meses antes. Una pena la verdad, más teniendo en cuenta las ideas y esperanzas que estaban establecidas cuando Roberto Cocheteux (QEPD) estaba al mando del proyecto. Ojalá se recupere este hipódromo próximamente y se resuelvan todos los problemas, ya que no estamos sobrados de lugares así en España, pero el camino a seguir parece más bien negro… Ojalá un servidor se equivoque en ese vaticinio, pero...

A su vez, de un modo indirecto este año las carreras de caballos que año tras año se disputan en la playa de Sanlúcar de Barrameda se han visto suspendidas por el Covid-19. Un traspié triste, porque este año además se cumplía el 175 aniversario de sus carreras. Probablemente las sanluqueñas sean las carreras españolas que a nivel internacional más se conozcan fuera de nuestras fronteras, sobre todo, por su peculiaridad y por el enclave donde se disputan las pruebas hípicas. Por tanto, el hecho de perderlas, aunque sea de manera temporal, solo por un año, es una noticia negativa tanto para los aficionados españoles como en especial para los aficionados andaluces. Incluso son unas carreras que transcienden más allá de lo deportivo como un gran acontecimiento y soporte económico para el turismo de la zona. Este parón, aunque sea, a diferencia del de Dos Hermanas, parece que tendrá su fin una vez finalice o mejore esta situación epidemiológica que estamos viviendo. Que sea pronto, por favor…

Finalmente, en un lugar un poco más escorado tendríamos a Pineda que se limita a un papel testimonial con alguna jornada puntual anualmente dentro de nuestro calendario. Una situación competitiva que no se asemeja para nada a hace unos años cuando había una temporada de invierno y había más jornadas durante el año en el hipódromo sevillano. No me constan las razones por la que Pineda no alberga más carreras al año en España, supongo que serán razones económicas más que deportivas las que provocan esta situación. A la vez, resulta curioso o cuanto menos poco comprensible para mí cómo se puede ver un hipódromo como el de Pineda siempre abarrotado de aficionados y a la contra, ver muchas veces el de Dos Hermanas semivacío, cuando ambos lugares los separan unos pocos kilómetros. Curiosidades que tiene el turf supongo y es que tampoco conozco Sevilla lo suficiente... Por algo será. Definitivamente creo que Pineda bien merece algo más de protagonismo en nuestro turf por su éxito con el público y por su larga historia.

Con todo ello, quisiera dedicar este texto a aquellos cientos y miles de aficionados andaluces al turf. Para ellos, este 2020 no será seguro, el que mejor hayan podido disfrutar de su deporte favorito. Primero, por cuestiones sanitarias que nos afectan a todos y segundo, por cuestiones económicas ajenas a ellos. Parece que las dificultades sanitarias se solucionarán o mejorarán al menos a corto plazo, pero las dificultades económicas, permitidme tener mis serias dudas. Me gustaría equivocarme, aunque lo veo complicado. Espero, en particular, que Dos Hermanas recupere su espacio en nuestro circuito de carreras lo antes posible y no se convierta por desgracia en otro añorado Mijas. La afición andaluza bien merece alguna alegría y puede que la jornada de carreras del día 13 de diciembre en Pineda pueda ser un buen aperitivo para ellos, aunque seguro deje aún la tripa de los amantes sureños del turf medio vacío.


Foto portada: Foto de archivo de Pineda | Rafa Lorente 

Comentarios

Entradas Populares

Yeguada Militar, historia de nuestro turf

  Cuadras míticas en nuestras pistas hay muchas y ha habido muchas. Pero a todo aficionado de nuestras pistas si le hablan de una chaquetilla roja con cruz de San Andrés verde y gorra verde le viene a la cabeza la Yeguada Militar. Colores que han tenido tiempos de gloria y tiempos de más penurias, pero siempre en nuestras pistas. Ha habido grandes colores que hemos mencionado en otros posts, otros en cambio, han pasado a la historia como es el caso de Rosales, Mendoza, Conde de Villapadierna, Ramón Beamonte, Alborada, Madrileña… De estos colores y de estas épocas poco siguen en pie solo cuadras como la Yeguada Urdiñ-Oriya, el Duque de Alburquerque y la mencionada Yeguada Militar. De este último precisamente hablaremos en estas líneas, pese a que sea difícil reunir todo en un artículo. Según datos obtenidos a partir del año 1941 y hasta hoy la Yeguada Militar ha conseguido ganar en 8 ocasiones la estadística de propietarios (1941 a 1943 y 1945 a 1949) y en 37 ocasiones la estadística

Lore-Toki, la cuna de las yeguadas en España

  A raíz del artículo publicado sobre la historia de la Yeguada Militar el jefe de la yeguada, Antonio Suñén se puso en contacto con un servidor para realizar una visita a la instalaciones situadas entre Hernani y Donosti. Mañana soleada, perfecta para la visita. Me acompaña en esta aventura mi padre, otro gran fan de los colores rojiverdes. Reconozco nunca haber asistido a una yeguada de PSI, por lo que me presento virgen a las puertas del recinto, que está formado por una valla de color rojo y verde con los iniciales de la yeguada (YM). Nada más entrar padre e hijo nos fijamos en dos yeguas madres con dos productos recién nacidos en un prado donde solo están ellas. Tras las presentaciones con Antonio volvemos cuesta abajo a ese prado que nos fijamos nada más entrar. Las yeguas resultan ser Jutlandia (Dyhim Diamond y Molinera) e Itaqui (Dyhim Diamond y Ragamuffin Mandy), junto a ellas están dos hembras que no se separaban de sus madres. Se me acerca con curiosidad Jutlandia junto a

Alejandro Gutiérrez Val, de Ashdeuzo a El Caney

El 24 de junio se produjo la confirmación de Alejandro Gutiérrez Val como jockey en España al ganar con El Caney el Gran Premio de Madrid. Hasta hace poco su trayectoria profesional ha sido desconocida por muchos. En cambio, la historia de este jockey nacido en la localidad cántabra de Requejo comenzó a escribirse varios años antes. Sus primeros pasos en el mundo del turf los dio, como otros tantos jóvenes cántabros, de la mano de Enrique Puente en la playa de Laredo. Sin embargo, algo que comenzó como un pasatiempo en vacaciones pasó a convertirse en su futuro oficio. Su buen hacer hizo que debutase en Laredo el año 2014 con Ashdeuzo siendo sexto a unas semanas de cumplir los 16 años. Mientras que su debut en San Sebastián fue semanas después con Banbu en el Memorial Emilio Castiñeyra. En su segunda actuación fue quinto ante el asombro de muchos aficionados que veían a un chaval que tenía cara de niño y un cuerpo todavía sin desarrollar. Tras el verano, dio el gran paso de irse a